Vi cómo bajaba la cabeza.
—Está bien físicamente… pero no quiso que entrara con ella, no quiere tenerme cerca. Todo lo relacionado con el embarazo tuve que hablarlo aparte con la doctora…
Las lágrimas volvieron a escapar de mis ojos, la esperanza de rompía un poco más, Emilio acortó la distancia y me abrazo con cuidado.
—Hay que darle tiempo —apoyé la frente sobre su pecho.
—¿Y si ese tiempo nunca termina?
Él no respondió, porque ninguno de los dos conocía esa respuesta.
En ese momento sonó