Lydia regresó a la oficina el lunes.
Esta vez llevó *akara* y *pap* de la mujer que se ponía al final de la calle de Victoria.
Tocó a la puerta de Faith.
—Adelante.
La abrió.
Faith levantó la vista.
Miró la comida.
Luego a Lydia.
—Te acordaste.
—Dijiste que te sorprendiera.
—No dije *akara*.
—But te gusta.
Faith no discutió eso.
Le hizo un gesto hacia la silla.
Lydia se sentó.
Puso la comida sobre el escritorio, entre las dos.
Faith abrió su propio contenedor.
Empezaron a comer.
Nadie habló por