MILA
De repente, siento una tensión en el aire cuando Alaska se acerca a mí y me mira de arriba abajo con una expresión desafiante. Me doy cuenta de que Alisa también siente la tensión y se pone en alerta.
Mantengo la calma, porque ella me da miedo, pero mi amiga tiene razón en que no debo demostrarlo.
—Ven conmigo —me dice Alaska con una voz autoritaria.
Aunque tengo miedo de ella, sé que no debo dejar que me trate de esa manera. Me enderezo y le miro a los ojos.
—Discúlpame —le digo con firme