MILA
—¿Qué estabas haciendo, Mila? —dice Maximiliano, con un tono sensual.
—Discúlpame por ingresar sin avisar —le respondo, nerviosa.
Manteniéndome en el mismo lugar, con el detrás y mi frente contra la puerta.
—Me estabas espiando —me pregunta, con un tono insinuante y trago saliva, sintiendo mi cuerpo elevarse.
Siento una extraña sensación en mi cuerpo, como si mi temperatura hubiera subido de repente. Mi piel se siente caliente y sensible, y puedo sentir mi corazón latiendo con una frecuenc