MAXIMILIANO
—Por favor, se calman todos —dice Islam, intentando intervenir en la tensa situación.
—Dile a tu perro que baje el arma —espetó Aleksi, refiriéndose a Rusland.
—Antes de bajarla, puedo meterte un tiro —responde Rusland, sin apartar la mirada de Aleksi.
—Y antes de que le metas el tiro a mi hombre, yo se lo meto en la cabeza a tu jefe —intervengo, con una voz firme y amenazante.
La situación está a punto de descontrolarse, y Islam se apresura a pedir calma.
—Por favor, bajen las arma