MILA
Me apoyo en la barandilla del balcón, mi mirada perdida en la nada. La vista desde aquí es impresionante, pero no logro disfrutarla. Mi mente está en otro lugar.
Frente a mí, la casa de Maximiliano se alza imponente, rodeada de un muro alto y fuertemente custodiada. Los guardias patrullan constantemente, sus ojos vigilantes escaneando cada rincón del jardín. Las cámaras de seguridad están instaladas en cada esquina, grabando cada movimiento. Los drones zumban en el aire, su presencia const