Capítulo 34.
Al mismo tiempo que Leyra se quitaba el olor de René en su cuerpo seguía recordando la mirada del gurrero en el momento en que lo supo.
“No puedo permitir que él sepa la verdad el plan está claro y no puedo desviarme, mi pareja será Declan y cuando lo consiga todo volverá al lugar al que pertenece pero primero tengo de deshacerme de ella” Piensa ella desesperada “Maldito inútil se suponía que el ermitaño la asesinaría… ¿Cómo pudo Declan encontrarla con vida?”
Al momento de salir ella esperaba