Capítulo 167.
Nimue abrió los ojos impactada ante el dolor que la recorría, no había identificado otro punto de peligro.
Un zarpazo atraviesa la espalda por completo de Nimue, desgarrando su piel escamosa, dejando visibles no sólo la carne, la piel desgarrada, sino que también los huesos de la dragona que cae en medio de un jadeo desesperado de rodillas hasta el suelo.
— ¡No! — Rafael grita de manera desesperada al mismo tiempo que arroja con toda la adrenalina corriendo en sus venas y se transforma en su