Capítulo 14.
Solo de ver el par de pechos liberarse del agarre en el que los tenían confinados, las pupilas del macho se dilatan, no podía verla desnuda sin caer a sus pies, sin desear tomarla de forma posesiva y marcarla con su semilla.

— Ni te atrevas a pensarlo Declan, no te atrevas— declaró Leyra al mismo tiempo que arrojaba el vestido a sus pies.

Declan deslizó su mirada por sus pechos la pequeña cintura y ese triangulo de la muerte que lo hacia ir y regresar desde el olimpo de la Diosa Luna.

Leyra comi
Alana Aguilar

Saludos amigos !!! Un abrazo!

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