Gianna estaba tronando sus dedos debajo de la mesa, en un lujoso restaurante, donde Antonella estaba pidiendo un desayuno para ambas, mientras esperaban a Enzo.
—¿Te provoca el plato número dos? —Gianna alzó la vista ante la pregunta, y luego miró la carta.
—Creo que solo me tomaré un capuchino… realmente desayuné antes de salir de casa…
Antonella sonrió, y luego miró al camarero.
—Lo de siempre, entonces…
—Por supuesto —dijo el hombre retirándose, y luego Antonella comenzó observándola detenid