Hubo un silencio largo, porque además de la incredulidad de Antonella por cómo su pequeña y dulce ex asistente la enfrentaba por primera vez, también estaba Enzo, fuera de sí, ante un carácter decidido que no había visto en Gianna.
Toda su familia abrió los ojos ante el impacto de la escena, mientras Alexia sonreía cruzándose de brazos, sabiendo que no tenía que decir una palabra ahora.
—¿Pero qué nivel es el descaro de esta mujer? —la pregunta de Antonella, fue disminuida en su tono esta vez,