Gianna sabía que esta situación haría parar de cabeza a Antonella, pero al menos tenía la seguridad de que alguien cuerdo estaba en este asunto y eso, de cierta forma, la tranquilizó más.
Ella comió esta vez en medio de una conversación amena, y en media hora más, estaban dirigiéndose a su casa, mientras ella notó como Enzo hacía detenerse al conductor unas cuadras antes.
—Está un poco oscuro hoy… será mejor que al menos te acompañe… —pero ella negó.
—No es necesario… es una zona tranquila…
—Bi