Mundo ficciónIniciar sesiónSIRIUS:
El aire se volvió pesado. A cada palabra de la princesa Arivay, el fuego en los ojos de Moloc ardía con mayor intensidad. El príncipe y yo observábamos desde el lado opuesto de la sala, sin atrevernos a intervenir, pero la tensión era palpable. Podía sentir cómo mi corazón —o lo que quedara de él— latía furioso en mi pecho. Era confuso estar aquí, en medio de aquella batalla entre familias







