113. ENFRENTANDO A LA REINA LILITH
EL SEÑOR DEL INFRAMUNDO:
En el castillo habían observado la batalla. La reina Lilith se asomó personalmente a la terraza para contemplar tal portento. Nos saludó inclinando la cabeza, sin dejar de mirarme, creyendo que soy su nieto, el príncipe.
—Creo que es hora de cambiar, Kenai —dice la princesa Aloqua—, conviértete en Sirius, y mi esposo será tú. Mamá, de seguro, quiere interrogar a mi hijo. Iskrah, no hables nada o nos descubrirá.
—Pero es mi abuela, ¿no debo saludarla con un beso? —se emo