Mundo ficciónIniciar sesiónSOL:
No respondo. Me acerco junto a Azariel a donde está Maxas, que continúa gritando. También ha comenzado a desintegrarse su forma vampírica para quedar en la de un lobo. Hago que el rey, al verme, se apriete el pecho de pronto por el enorme dolor que siento, mientras soy envuelta por las llamas al caminar tambaleante hacia la hoguera, que despide lengüetas de fuego a mi encuentro.
Mi abuelo se concentra y puede escuchar sonidos que me llaman, cosa que nunca antes había visto; ¡el fuego me está llamando, llama a su nieta! Y lo veo en su mirada: ¿me habrá elegido en verdad el dios del fuego? —Sol, ¿qué tienes, querida? —escucho a mis padres y a mi abuelo tratando de evitar que el fuego me atrape. Todos observan confundidos lo que hace el fuego con su princesa. Mi abuelo levanta una mano y toma a Maxas, liberándolo del suplicio, pensando que con






