El gran día había llegado.
Alison se levantó, era sábado por la mañana y cuando se fue a la cocina, notó que Emma estaba preparando unos huevos revueltos, mientras el pan se tostaba con mantequilla.
Pasó por su lado y se sirvió un poco de café mientras le dio los buenos días, y luego escuchó ese viejo sonido, que tenía su celular, que había dejado cargar toda la noche en una mesilla en su pequeña sala.
—Ese aparato ha sonado desde hace rato… —Anunció Emma, mientras ella tomó su primer trago de