Alison se levantó de forma lenta guardando los papeles en la carpeta, mientras sus manos temblaban de la pura adrenalina.
—Iré a culminar con esto… y, además, buscaré a Charlotte…
Jane se la quedó mirando largamente, y antes de que Alison se girara para tomar también su maleta, ella le agarró el brazo.
—¿Dónde está mi teléfono?
—Ammm… lo siento… ayer me quedé en casa de Emma, y no pensé que…
—¡Demonios! Eres tan despistada. ¿Podemos ir a buscarlo?
Alison abrió los ojos, y negó rápido.
—No