¿Decirle mi apellido real a la malvada hermana de Isabel? ¿Confesarle a la infiel e insensible esposa de mi padre quien era yo? Aun no decidía hablar con mi padre, menos podía revelarle toda la verdad sobre mí a esa astuta mujer.
Antes, debía saber si mi padre de verdad estaba arrepentido, si deseaba saber de mí, verme de nuevo y recibirme como su hija. Y mucho antes de eso, debía conocer las intenciones de Isabela para mantener su matrimonio con mi padre; ya estaba claro que no era por amor, n