Ese día, Susan permaneció conmigo, pero cuando comenzó a ponerse el sol, se despidió y prometió volver pronto, con noticias de mi padre. Yo la despedí en la puerta de la mansión, luego, cuando Alan se la llevó en coche, yo me dirigí a mi habitación.
Pero cuando estaba a mitad de las escaleras, la voz de Anne me llamó desde abajo.
—Así que tu apellido es Campbell.
La miré con intriga; estaba a los pies de las escaleras, bebiendo whiskey. ¿Me había escuchado decírselo a Susan? No era posible,