Sonreí cuando recitó sus votos matrimoniales:
—Me caso contigo, y entrelazó mi vida con la tuya, mi suerte con tu suerte, mis fracasos con los tuyos. Con estas palabras, te tomo por esposa, Dulce Valle, y mi corazón pasa a ser completamente exclusivo de ti.
Lo miré con los ojos llenos de lágrimas de felicidad, observándolo besar el anillo en mi dedo.
—Te amo, Dulce, mi Dulce —musitó mirándome con absoluta devoción y amor, derritiendo mi corazón.
Y sin dejar de mirar sus ojos, fue mi turno