Me levanté de la cama y me arreglé la ropa, no me iba a quedar allí. Salí de la habitación y bajé las escaleras. Luciano estaba subiendo y se quedó en el tercer escalón en cuanto me vio.
—Tú y yo no hemos terminado, es más ni siquiera hemos empezado.
Puse los ojos en blanco y seguí bajando.
—Eso lo podemos solucionar otro día, ahora necesito ir al hospital, mi hermano debe estar preocupado.
Luciano negó con la cabeza y me obstruyó el paso.
—No pongas excusas tontas, mejor acepta que me tienes mi