Capítulo 50
Me agarré fuertemente de el, mis fosas nasales se impregnaron de su aroma, podía sentir los latidos de su corazón mientras cabalgábamos y nos perdíamos en el bosque.
No puedo escribir la sensación que sentí, volver a tenerlo tan cerca de mí, el vestido blanco se movía con el viento de aquel veloz movimiento.
Quería perderme de nuevo en ese mundo de fantasía que los dos habíamos construido, pero la cabeza tiene la labor de racionar, y recordé que yo no podía irme de esa manera.
—¡D