Estaba sentado a un costado de la cama, sus pies chocaban con el sueño ritmicamente, el nerviosismo era difícil de ocultar, necesitaba que ella estuviera bien, eso era todo lo que a Él le importaba
El tiempo parecía transcurrir de forma lenta pues sólo habían pasado 30 minutos y Él sentía que habían sido ya dos horas de espera continua, se paro y comenzó a dar vueltas en la habitación hasta que una voz le hizo correr a la habitación de baño
— He terminado señor, ¿Podría usted ayudarme?
Emmet no