Capítulo 40. Primer encuentro con Andrés
En realidad, a Mariana sí le gustaban los niños, solo que solía decir que eran unos diablillos disfrazados… y no mentía, porque su sobrino le había dado bastante con qué lidiar últimamente, ya que sus diabluras eran cada vez más extremas.
Después de que Silvia se fue, Andrés se le acercó y le dijo:
—Señorita, ¿podemos sentarnos aquí?
Y le señaló un par de sillas.
—Claro —respondió Mariana.
Una vez sentados, Andrés comenzó a bombardearla con preguntas: su nombre, su edad, su comida favorita… y,