CAPÍTULO 27: LA ARQUITECTA.
CAPÍTULO 27: LA ARQUITECTA.
Al día siguiente, Liana bajó a desayunar con la esperanza de que Artem ya se hubiera ido. No tenía idea de cómo enfrentarlo después de lo que había hecho. Mientras bajaba las escaleras, los pensamientos la asaltaron con intensidad.
«Dios mío, me aproveché de un sonámbulo...» se reprochó. «¡La madre superiora tenía razón! Soy una pecadora... Y todavía me faltan diez rosarios...»
Se llevó una mano a la frente, sintiéndose abrumada por la culpa, pero luego una vocecita