Ginebra.
Los días siguieron pasando y mi mente estaba más nublada que nunca, tenía las dudas carcomiéndome la cabeza. Debí haber escuchado a la rubia del aeropuerto, pude resolver alguna de mis incógnitas y no lo hice por cobarde. Ahora tenía más preguntas y ninguna respuesta. Evadía el tema intentando concentrarme en el trabajo, buscaba ocuparme de cualquier manera. Había buscado un segundo trabajo que podía hacer igual desde casa, llevando la contaduría de una empresa de extintores. Me gustab