La mano de Gustave raptó a mi cintura, mientras los ojos de mi marido se posaban en mi mirada. Pareció sorprendido al verme de repente, pero inmediatamente se mostró molesto e intrigado. ¿Estaba pensando en mis palabras de esa noche? ¿Se estaba preguntando cual era aquel secreto que ambos compartíamos?
Yo aparté la vista de él en cuanto Isabela se abrazó su costado.
—Señor Martin, parece que tenemos planes similares para esta noche —dijo con ánimo, aunque observándome a mí.
Mi prometido asin