TRANSFORMACIÓN.
Aunque Eva siempre conseguía sacar de quicio a Sam esta vez sus palabras le conmovieron, e hizo que quisiera confiar en sus palabras, se sintió seguro.
Sam volvió a asentir con la cabeza, puso su mano en el pelaje de Damián temblando como un cervatillo recién nacido.
Al acariciarlo sintió calidez, su pelaje era muy sedoso y blandito. Se sentía bien al tacto y Sam quiso acariciarlo más.
—Me haces cosquillas—dijo Damián a carcajadas.
Para Sam era imposible no acariciarle con ese pelaje sedoso,