PREOCUPACIÓN.
Eva se levantó y se fue a la cocina a preparar algo que Sam pudiera comer.
Nunca él se imaginó que llegaría el día en que comiera la comida preparada por su madre Eva.
Más tarde ella llenó la mesa de diferentes platillos.
Había de todo, hasta comida que Laura no permitía por no ser "sana".
—Puedes comer todo lo que quieras sin vomitar, tienen ingredientes de nuestro mundo, el agua también—explicó Eva.
Sam se sentó en su asiento, cuando probó una cucharada de la sopa, sus ojos se llenaron de