LLAMADA.
La voz de Sam estaba temblorosa aguantándose las ganas de llorar, temiendo la respuesta que iba a dar Laura.
Primero Laura abrió los ojos asombrada mirando a Sam como si hubiera oído mal, luego miró a Eva y puso su mirada en Sam otra vez.
—De qué hablas? Claro que eres mi hijo.
Como Laura no estaba segura de lo que dijo Sam, o simplemente lo decía por lo que él había oído en el pasada, decidió hacerse la desentendida.
—No hace falta que sigas fingiendo, ya lo sé todo.
Sam se irritó un poco