CAMBIO DE FEROMONAS.
Por otro lado Eva seguía sentada al lado de su hijo que seguía inconsciente, de repente su teléfono comenzó a vibrar.
Ella tomó su teléfono que tenía en su bolsillo trasero, al mirar la pantalla se dió cuenta de quién era la llamada.
Se acomodó, tragó saliva, luego suspiró, para finalmente contestar.
—Aló.
Su voz era algo ronca y apagada, hablar la costaba.
—Buenas Eva, cómo está Sam?
Eva suspiró con mucha fuerza, Ireri puso una cara triste al oír cómo ella suspiraba como si algo hubiera p