Despertaron todos a la mañana siguiente todos borrachos con resaca, ya la nana de Hadrien les tenía comida picante para quitársela, uno a uno fue subiendo a asearse, todos tenían siempre ropa en casa de su amigo, por si acaso pasen estas cosas y situaciones, se asearon y se cambiaron todos, bajaron a comer en una bulliciosa comida, eran gritos, conversaciones ruidosas, risas, carcajadas, pero lo que más se escuchaba era.
—Hadrien que envidia te tengo, una novia así no la encontraras nunca de nue