En Rusia, concretamente en Moscú, en una clínica renombrada, estaba un hombre en coma al cuidado de profesionales que se habían prometido sacarlo adelante y ayudarlo a ser el hombre que fue, además, quien pagaba los honorarios, era una persona poderosa, adinerada que no reparaba en gastos les había dicho.
—Así pasen años, pero quiero verlo parado siendo el mismo que conocí, eso es lo que deseo, pagaré lo que cueste, no me importa el dinero, solo quiero ver al hombre que cambio mi vida para siemp