Mundo ficciónIniciar sesiónSe detiene al ver cómo me dirijo a mi auto y él al suyo cuando salimos de su casa. Lo miro intrigada sin decir nada. Al ver que no lo sigo, se detiene para mirarme.
—Ema, ven, móntate en mi auto —me pidió seriamente—. ¿Por qué siempre quieres que andemos en el tuyo? ¡El mío es hermoso también!—¿Es eléctrico? —pregunté con desdén—. Tenemos que cuidar el plane






