Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa carcajada que solté fue inmediata, casi automática, mientras trataba de no ruborizarme. Lo miré fijamente, intentando, por todos los medios, no dejarme vencer por la risa que seguía subiendo en mi pecho. Claro, Robin podía ser tan arrogante como divertido, y cuando decidía mezclar ambos atributos, yo terminaba sintiéndome completamente rendida.
—Robin, por Dios… ¡no puedes decir esas cosas en voz alta! —le repro






