Mundo ficciónIniciar sesiónPor más que lo intentara, las lágrimas caían por mis mejillas sin piedad. Hacía un esfuerzo sobrehumano para no desmoronarme frente a mis niñas; no podía darme ese lujo, pero el dolor y el miedo no negociaban con nadie… mucho menos conmigo en ese momento. El terror de quedarme completamente sola en este mundo con dos hijas pequeñas se sentía como un peso aplastante en mi pecho.
El taxista, viendo que yo no me calmaba, pregunt






