Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe quedo tranquila, no quiero entrar en pánico. Escucho mi teléfono sonar; está en mi bolso. Camino hasta allí. Veo cómo todas las paredes de la casa se vuelven transparentes, dejando ver las peceras. Deberían estar siempre así, pienso. Tomo mi teléfono y veo que es Robin.
—Ema, cariño, no te asustes, no le pasa nada a Iris —escucho su voz desde algún lugar de la casa—. En un rato, cuando termine algo






