Mundo ficciónIniciar sesiónIris, que hasta ese momento estaba en silencio, observaba con curiosidad la imagen del rostro de la joven en la pantalla de la computadora. La pantalla seguía brillando en la semioscuridad de la habitación.
—No, Robin, no puedo revisar el estado de Ema porque necesito estar conectada a la casa imaginaria —respondió Iris. —Vaya, me hablaste ahora porque se trata de Ema —bromeó Robin. —Iris, perdón. No quer






