158. MI HERMANA IRIS
Lo sé, es ilógico que me eche a llorar porque una computadora se apaga, pero no sé lo que me pasa. Debe ser la menopausia, me digo, que me tiene así de sensible. Él la toma, la mira, se baja de la cama, va a la carpeta de Iris, saca una batería y se la pone.
—Cariño, tienes que ponerle siempre una batería antes de encenderla —me dice mientras lo hace—. Iris es biológica, y aunque posee una pequeña batería interior, para que funcione bien tienes que ponerle esta externa. ¿Ves? Ya abrió de nuevo