157. AL FIN EN FAMILIA
Todos reímos y nos montamos en el autobús. Realmente hay mucha nieve. Todo es blanco, para dondequiera que miras. Las hileras de los carros en la autopista nos hicieron demorarnos más de lo que habían dicho. Al fin, llegamos a la casa. Es hermosa, pero, sobre todo, es muy cálida.
—No sé por qué este viaje me ha cansado tanto. Me siento muerta —digo, quitándome el grueso abrigo, que sentía que me pesaba un mundo.
—Ema, querida, ¿quieres un chocolate caliente? ¿Y ustedes, chicos? —pregunta la a