Mundo ficciónIniciar sesiónIris me indicó que eran muchas horas de video, por lo que le dije que comenzara por el primero que hicieron. Le aseguré que, con el tiempo, los vería todos.
—Espérate, deja que ponga esto en el fogón para ver el televisor —le pedí, poniendo la olla en la estufa.Iris no me respondió. En cambio, comenzó a separar los estantes que estaban frente a mí en la cocina, y de repente apareció una pantalla. Pude ver a mi madre sonriendo mientras cocinaba. En el video, le explicaba todo a una pequeña que, aunque apenas recordaba, sabía que era yo.—Ema, sé que no te gusta la cocina, pero cuando seas grande, vas a tener que cocinar —dijo mi madre, con esa voz que tanto había olvidado pero que aún me llenaba de paz.—No, mamá. Voy a ser rica para tener una persona que me cocine —escuché mi vocecita de niña en el vide






