Mundo ficciónIniciar sesiónHan pasado quince días desde el intento de subir fotos mías a internet, y desde que despedí a Jorge, quien vino a pedirme, casi llorando, que lo dejara trabajar en la empresa. Por suerte, estaban Robin y Robert conmigo, y entre ellos le hicieron entender el motivo por el cual no lo necesitábamos más.
Así que salí de esa amenaza. Aunque el otro día que fuimos al mercado lo vi. Lo saludé, pero enseguida Joe apareció detrás de mí, y le siguieron Robert y Robin, con unos vinos. Es asombroso cómo, siendo Robin un magnate, como lo llaman, logra vivir la vida de una persona normal. Me dice que toda su vida luchó por eso. No quiere que lo encasillen en un millonario que no sabe hacer nada por sí mismo. Le encanta ir a comprar él mismo la comida al mercado: sus vinos, su ropa. Cuando viajamos a otra ciudad donde no nos conocen, casi siempre, despu&e






