128. ENCONTRANDO EL TÚNEL
Robin echó la cabeza hacia atrás, riendo entre jadeos, mientras sus manos daban un recorrido nada inocente por mi cintura y luego bajaban a territorios que claramente eran de su interés. Su sonrisa traviesa seguía ahí, a pesar de que su respiración comenzaba a alterarse mientras esperaba mi respuesta.
—Porque tú puedes con todo, Robin —susurré en su oído, disfrutando de cómo su cuerpo reaccionaba a mi toque y mis palabras—. Eres muy fuerte, amor, tienes mucha fuerza y virilidad. Aguantas mucho