Mundo ficciónIniciar sesiónRobin pasó una mano por su barbilla, evaluando mi pregunta con la seriedad de un arqueólogo frente a un hallazgo milenario. Luego me miró, ladeando la cabeza con esa expresión suya que siempre era una mezcla entre diversión y escepticismo.
—Tus padres tuvieron que haber sido ayudados por otros; es una obra demasiado grande —dijo pensativo.—No lo sé, Robin —respondí, no queriendo pensar más en todo aquello—. Pero creo que a Iris la hicieron antes de construir la casa de arriba. No sé nada de esto realmente.—Ema, ven aquí, preciosa —escuché cómo me llamaba Robin—. No vas a creer lo que hay aquí.—¿Qué cosa es? —me acerqué hasta llegar a donde escuché su voz—. ¡Oh, son mis espejos! Pensé que se habían roto.No pude evitar reírme al verlo. Robin se que






