24. LAS RAZONES DE AIDEN.
—¿Qué haces? —me pregunto con una amplia sonrisa.
—Intentó poner en orden mis ideas —me dijo Alice, mientras acostaba a Ismael en su cama.
—¿Qué ideas?
—Muchas, Aiden. Tantas que no sé por dónde empezar.
—Puedes contarme, tal vez yo pueda ayudarte.
—No creo.
—¿Por qué?
—Porque tú eres una de esas cosas. No se que hacer, con nosotros, si es que un nosotros existe. Cada segundo que pasa, me siento más y más confundida.
—¿Qué te confunde? —pregunte de prisa, la ansiedad por saber los