23. EL AMOR.
Entre mis manos estaba el sobre blanco, no tenía membretes de la clínica. Así lo había pedido, porque no quería escándalos, fue un trabajo duro de conseguir, pero no imposible. Tampoco dimos nombres, únicamente nos tomaron las muestras. Cada persona que se vio involucrada en el proceso recibió un pago extra, muy alto, por su silencio.
Y contrate un guarda de seguridad especial para que revisara con minuciosidad el trabajo, el hombre no podía perder de vista las pruebas, ni el rastreo ni nada.
E