17. NIÑO RICO
Mis manos tiemblan, estoy de pie y no puedo sostenerme más. Me quedo mirando al hombre que está frente a mí y lo veo sonreír con arrogancia.
—Pensé que eras más fuerte, Aiden.
—Vete a la mierda, coach.
—¿Por qué no te vas a la mierda tú? —el hombre se ríe de mí y yo estoy sudando al punto de caer desmayado.
Desde el día en que mis padres me encontraron en el baño erio y medio ahogado, su atención sobre mí se volvió una completa locura, estuve internado en una clínica por dos meses, luego salí b