18. LA VIDA ES...
—¡Alice, ven aquí! —escuché la voz de Stan, mientras estaba metida entre un par de árboles. Me estaba quitando la ropa porque quería nadar en aquel lago.
—Encuentrame primero —dije entrando ser un poco pícara e infantil.
—Cuando lo haga, te voy a azotar el trasero, niña.
—Ya no soy una niña ¿Cuando lo vas a entender, Stan? —lo escuche reír.
Entonces salí corriendo de entre los árboles tan rápido como pude y me lancé al lago, el agua era refrescante. Cuando salí, lo busqué por todos lados, pero