16. EL DÍA LIBRE.
Cuando llegué a casa, eran apenas las 5 de la mañana, todo estaba en completo silencio. Sabía que mi casa nueva, la que Stan había mandado a hacer para mi ya estaba disponible. Así que decidí ir allí en lugar de ir a casa de mis padres, quería y necesitaba un poco de soledad.
Al entrar mi pecho se llenó de dolor, todo allí era perfecto, tal y como lo habíamos planeado Stan y yo durante largas conversaciones, el color de las paredes, los muebles, las fotografías. Pase a las habitaciones y la de