15. AL AMANECER.
Cerca de las 3 de la mañana mi cuerpo está completamente destrozado, las marcas, los arañazos, la piel roja me delata, la miro en el suelo y su pecho sube y baja con rapidez, lleno de besos su pecho, su abdomen, sus brazos, sus piernas. Estoy cansado y me quiero detener, pero una vez más fue mía y estoy intentando grabarla nuevamente en mis labios, ella sabe que amo recorrer su cuerpo dejando besos ligeros que se los lleva el viento.
De pronto su pecho comienza a agitarse con brusquedad.
—¿Qué